Las jugadoras exigen cambios en el fútbol femenino

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Por Federico Frau Barros

 

La ausencia en la lista para los Juegos Panamericanos de Lima de cuatro jugadoras que estuvieron en el reciente Mundial de Francia, entre ellas la capitana Estefanía Banini, destapó un conflicto que está sacudiendo a la Selección femenina de fútbol.

Mediante un descargo público a través de sus cuentas en redes sociales, Banini planteó su diferencia con la visión del juego del cuerpo técnico, cuestionó su aptitud y dejó en claro que si ella no estaba en la lista era por decisión del entrenador. “Queremos personas capacitadas con experiencia suficiente para aprender de ellos y no que al salir a jugar nos digan ‘nos defendemos porque no me quiero comer 11 de nuevo’”, dijo en referencia a Carlos Borrello, DT del seleccionado y quién dirigió también a la selección en su último mundial antes de Francia, China 2007, donde Argentina perdió 11 a 0 con Alemania.

Florencia Bonsegundo, otra de las piezas fundamentales del seleccionado, fue convocada, pero decidió bajarse porque tampoco comparte el criterio del cuerpo técnico. “No están a la altura ni al nivel que una Selección requiere, donde las jugadoras tuvimos que enfrentarnos no solo a potencias dentro de la cancha sino también a la falta de soluciones fuera de ella”, dijo.

Además de abrir un debate público y cuestionar la forma de juego (algo poco frecuente en los jugadores de la selección masculina), esta situación puso en discusión otro asunto: ¿Debería hacerse cargo una mujer de la selección femenina de fútbol? Consultada sobre si es el momento de una mujer DT, Bettina Stagñares, mánager y coordinadora del fútbol femenino de Estudiantes de La Plata, redobla la apuesta: “Te cambio la pregunta, ¿por qué no sería el momento? Somos muchas mujeres capacitadas para ello, el tema es que estamos invisibilizadas”.

Entre esas mujeres capacitadas se encuentra la propia Stagñares y podríamos sumar a Silvana Villalobos y Rosana Gómez, por mencionar algunas. Lo que sucede es que lamentablemente, por ahora, son casos aislados. Hay un problema concreto: la baja cantidad de mujeres que se forman para ser entrenadoras. Si bien el número aumentó en los últimos años, según cifras de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino la cantidad de mujeres sobre el total de egresados de su escuela no supera el 1%. “Hay muy pocas mujeres haciendo el curso. Es un círculo de hombres que poco a poco se va abriendo”, decía hace un año Karina Medrano, entrenadora de Lanús, cuando comenzaba el último campeonato de primera división en el que ella fue la única mujer entre 16 hombres.

“Sería bueno que quienes estuvimos en un campo de juego y conocemos el fútbol femenino desde hace décadas tengamos lugar, como entrenadoras y dirigentes. Los hombres, por más que vengan del fútbol femenino, tienen su machismo”, dice Lucila Sandoval, ex arquera y fundadora de la organización Las Pioneras.

Luego de la exclusión de las cuatro referentes de la lista para Lima 2019, Daniela Lichinizer, periodista de Infobae que cubrió el último Mundial, contó en un artículo que en Francia las jugadoras tomaron la decisión de exigir un nuevo cuerpo técnico. Para eso querían una reunión con el presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, apenas regresaran. La reunión no se dio. Y el cambio de DT tampoco. ¿Por más que haya mujeres capacitadas para ejercer el rol, puede haber un cambio si los encargados de decidir quién es el DT son hombres?

El mismo día en que las jugadoras hicieron su descargo, Tapia visitó el entrenamiento de la selección y la cuenta oficial de las selecciones argentinas de fútbol publicó una foto del presidente con Borrello, dejando en claro la postura del presidente frente al conflicto. Dos días después otra foto y al tercer día una de Tapia almorzando con el cuerpo técnico, para que no quedaran dudas. ¿Hay posibilidades de que sean las mujeres las que decidan institucionalmente sobre el futuro del fútbol de mujeres? En el último tiempo, muchas mujeres ganaron espacio en las dirigencias de los clubes. Lucía Barbuto asumió la presidencia de Banfield, Bárbara Blanco maneja el área de relaciones internacionales de Racing, Diana Paternó es vocal de River. Incluso, esta semana San Lorenzo aprobó el cupo femenino para la comisión directiva.

La gestión de Tapia es la primera en tener a una mujer en la Comisión Directiva de AFA, pero no hay dudas de que es insuficiente. Más allá de la designación de dos mujeres muy capaces, de distintas generaciones, para coordinar las dos divisiones del fútbol femenino, a la cabeza hay un varón: Jorge Barrios, presidente de la comisión de fútbol femenino de AFA. Otros deportes con menos desigualdad histórica de género que el fútbol demuestran que no es condición imprescindible que una mujer lidere a otras mujeres.

Sobrados casos de éxito colectivo lo dejan en claro, el de Sergio Vigil con Las Leonas es uno de ellos. Pero lo que está en juego ahora en el fútbol femenino no es solamente una designación o un cambio de nombre, el fútbol está siendo revolucionado por el movimiento de mujeres que está peloteando a uno de los bastiones del machismo que más aceitados tiene sus mecanismos de resistencia.

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