Marielle Franco, con tu sonrisa como bandera

Artículo publicado en Tercer Cordón.

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Se cumple un año del asesinato de Marielle Franco y de su chofer Anderson Gomes. Hace dos días detuvieron a dos milicianos expolicías acusados de ser los autores materiales, pero todavía resta saber quién la mandó matar. Cuatro preguntas para entender lo que significa Marielle para el Río de Janeiro de hoy:  ¿Qué son las milicias? ¿Cómo se combate a las milicias? ¿Quién mató a Marielle Franco? ¿Creerán que matándola la callaron?

 

Por Federico Frau Barros

Marielle Franco tenía 26 años cuando recibió una de las noticias más duras de su vida: una de sus grandes amigas había muerto por una bala perdida de un enfrentamiento entre traficantes y policías en el lugar en que las dos vivían en Río de Janeiro, el complejo Maré. Esa muerte marcó un antes y un después. Hacía tiempo que ella quería participar activamente en política y en la defensa de los derechos humanos, pero haber sido madre a los 19, vivir en una villa, trabajar y estudiar al mismo tiempo, habían hecho que no pudiera disponer del tiempo que le hubiera gustado para eso. Tras el asesinato de su amiga, decidió involucrarse para cambiar la realidad de su ciudad.

Así fue que al año siguiente, en 2006, militó en la campaña de un profesor de historia que había sido profesor de su hermana y también le había dado algunas clases a ella en el “pre-vestibular”, el curso de preparación para los estudiantes que quieren dar el examen de ingreso para el nivel universitario. Ese profesor era Marcelo Freixo, actual diputado federal por el PSOL (Partido Socialismo e Liberdade), quien luego de convertirse por primera vez en diputado tras esa campaña la incorporó a su equipo de asesores. Freixo es el funcionario público que más ha investigado y denunciado el accionar de las milicias en Río de Janeiro, esas organizaciones criminales paraestatales responsables de miles de muertes en las últimas décadas, entre ellas la de Marielle la noche del 14 de marzo de 2018.

¿Qué son las milicias?

Dicen que la primera nació en la comunidad de Río das Pedras, una favela ubicada en la zona oeste de la ciudad de Río de Janeiro. En la década del ´80, cuando Brasil era gobernado por la dictadura militar que tomó el poder de 1964 a 1985, empezó a surgir este fenómeno que vive hoy su momento de mayor poder. El Ministerio Público del Estado de Río de Janeiro informó que actualmente las milicias tienen presencia en casi el 10 por ciento de las 1018 comunidades de Río.  “Es en ese momento también que cobran fuerza las policías militares en Brasil. En los ´80 había grupos que se llamaban escuadrones de la muerte, que tenían como fin de combatir el narcotráfico y que realmente eran grupos de exterminios de negros y pobres, el sector históricamente marginado de la sociedad brasileña. Esas son un poco las bases de las milicias”, explica Paulo Pereira, periodista brasileño que vive en Argentina e integra el colectivo Passarinho, una agrupación de brasileños residentes en Argentina en defensa de la democracia y la integración latinoamericana.

“Las milicias son un fenómeno muy particular de Brasil, existen cosas similares en Colombia o Venezuela, pero no en la Argentina. Son grupos formados mayoritariamente por policías, civiles y militares, y por bomberos. En Río de Janeiro los bomberos son una fuerza militarizada”, explica Bruno Bimbi, periodista argentino, Doctor en Letras, corresponsal de TN en Río de Janeiro y ex colaborador del diputado federal brasileño Jean Wyllys. “Es una organización ilegal que funciona dentro del Estado con participación de funcionarios públicos. Es como un pequeño Estado dentro del Estado”, agrega.

Según cuenta el periodista brasileño Allan de Abreu en un excelente artículo publicado recientemente por la revista Piauí, el término “milicia” fue utilizado para referirse a estos grupos por primera vez en marzo de 2005 por la periodista Vera Araújo en una cobertura para el diario O Globo. Araújo usó esa palabra porque era más corta y le pareció más fácil de usar en el título de la nota que “paramilitares”.

Las milicias nacieron con la premisa de combatir el narcotráfico en las favelas y por eso fueron ganándose el apoyo de gran parte de la ciudadanía. Finalmente esa lucha se convirtió en una apropiación y, en muchas favelas, las milicias pasaron a tomar el control del tráfico de drogas.

Luego, vieron que había negocios más rentables y poderosos y se ampliaron. Hoy manejan el transporte alternativo (en muchas zonas de la ciudad, el único transporte que existe), el servicio ilegal de televisión por cable (no hay servicio legal disponible en las favelas) y la seguridad de los comercios, es decir, cobran una cuota mensual para garantizar la seguridad del comercio y la vida de los comerciantes. “Es, básicamente, pagame para que yo no te mate”, dice Bimbi. Desde su inicio hasta la actualidad, las formas siempre fueron las mismas: las armas y la violencia.

“Se dieron cuenta que todos estos rubros eran negocios más rentables que las drogas. Pero después de algunos años de controlar los territorios, se dieron cuenta de que hay un negocio más rentable que todos los anteriores: la política. Entonces ellos deciden qué candidato puede entrar a los barrios a hacer campaña y qué candidato no. Si no arreglaste con la milicia, te matan. Así generan un vínculo con los sectores políticos. Lo que pasó en el último tiempo es que las milicias directamente ponen sus propios candidatos”, dice Bimbi. El vínculo de las milicias con la política ha llegado hoy a su punto más alto, a tal punto que el Presidente de la Nación y sus hijos tienen lazos directos con milicianos a quienes han defendido y homenajeado en reiteradas ocasiones y también los empleado en sus equipos de trabajo.

“Las milicias más poderosas son las que determinan el poder político, eligiendo diputados e  intendentes”, dice Pereira. “Los gobiernos de Río de Janeiro en los últimos diez años, tanto a nivel municipal como provincial, tuvieron relación con las milicias. Todos”, explica Bimbi.

 

¿Cómo se combate a las milicias?

En febrero de 2007, en su tercer día de mandato, el flamante diputado Marcelo Freixo presentó la propuesta de crear una Comisión Parlamentaria de Investigación para indagar el accionar de las las milicias en el ámbito del estado de Río de Janeiro. Finalmente la comisión se armó en 2008, investigó durante varios meses y presentó un reporte en el que recolectó información sobre asesinatos cometidos por milicianos y sus negocios ilegales. De las 226 personas que la comisión acusó, al día de hoy fueron asesinadas 25. Marielle tuvo mucha participación en el trabajo que realizó esa comisión y luego se convirtió también en la coordinadora de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos y Ciudadanía de la legislatura de Río. Años después, en 2016, Marielle se convertiría en concejal con 46 mil votos en lo que fue su primera y única elección como candidata.

El informe de Comisión Parlamentaria de Investigación (en portugués Comissão Parlamentar de Inquérito) dio, además de la lista de acusados, una serie de soluciones para enfrentar a estas organizaciones criminales. Algunas de ellas tenían que ver con la necesidad de que el Estado regulase el transporte alternativo, la venta de garrafas de gas y las conexiones ilegales de internet y televisión por cable.

“El informe planteaba muchos pasos a seguir, pero lo principal para terminar con las milicias es eliminar las condiciones que hacen que se puedan reproducir y seguir funcionando. Y eso pasa fundamentalmente por cortar las vías de financiamiento. Si vos les sacás las vías de financiamiento, las milicias no existen más”, explica Bimbi.

¿Quién mató a Marielle Franco?

La respuesta a esta pregunta se conoció en la madrugada del último martes cuando la División de Homicidios de la Policía Civil de Río de Janeiro detuvo a las dos personas acusadas de ser los autores materiales del asesinato de Marielle Franco y de Anderson Gomes, su chofer.

La noche del 14 de marzo de 2018, Marielle fue a una charla titulada “Jóvenes negras moviendo las estructuras”. Al terminar, salió rumbo a su casa con su asesora Fernanda Chaves en un auto manejado por Anderson Gomes. Nunca notaron que, al salir, un auto que estaba parado en esa cuadra comenzó a seguirlos. Algunos minutos después, en la esquina de las calles João Paulo I y Joaquim Palhares, en el barrio Estácio, mientras Elcio Vieira de Queiroz manejaba el vehículo que los perseguía, Ronnie Lessa disparó 13 veces con una ametralladora y mató de cuatro balazos en la cabeza a Marielle y de tres en la espalda a Anderson.

Desde esa noche, todo Río de Janeiro sabía que las milicias estaban involucradas en el hecho. Pasaron 363 días sin avances concretos en la investigación y a 48 horas de cumplirse un año del asesinato, tras una orden judicial, Vieira de Queiroz y Lessa fueron detenidos.

Inmediatamente salieron a luz algunos vínculos entre los asesinos, ambos policías retirados, y la familia del presidente brasileño Jair Bolsonaro. Lessa vive en el mismo barrio cerrado en el que vivió Bolsonaro hasta que asumió como presidente, la hija de Lessa fue novia del hijo menor de Bolsonaro, y Vieira de Queiroz tenía una foto en su cuenta de facebook junto al actual presidente. Pero los nexos parecen ser más fuertes y más allá de lo mencionado, que no muestra una responsabilidad directa, ahora será momento de probar cuál es el verdadero vínculo entre los asesinos y la familia presidencial. Desde el Partido de los Trabajadores, junto con el PSOL, ya están solicitando una nueva CPI para investigar el vínculo de Bolsonaro con las milicias. “Yo creo que el día que se resuelva la investigación, cae el gobierno de Bolsonaro”, dice Bimbi. Entonces la pregunta que tendrá que responder la justicia brasileña ahora es: ¿quién mandó a matar a Marielle Franco y por qué?

¿Creerán que matándola la callaron?

Hace algunos días, la escuela de samba Mangueira ganó el concurso del grupo especial de Río de Janeiro, donde desfilan las mejores escuelas de la ciudad. El rostro de Marielle flameó en algunas banderas rosas, blancas y verdes de la escuela, y su viuda, Mónica Benício, fue parte del desfile para convertirlo en un acto político, según ella misma explicó. Mangueira hizo la presentación más politizada de un carnaval que fue, más que nunca, un foco de resistencia y se consagró campeona del 2019.

Asesinada por sus denuncias contra tanta muerte con complicidad del Estado y por lo que representaba como mujer, lesbiana, negra y favelada empoderada, le metieron cuatro balazos en la cabeza pero Marielle sigue viva. Su sonrisa sigue brillando y acompaña cada imagen suya que es levantada en un cartel o una bandera a lo largo de todo el mundo en las distintas marchas que hubo exigiendo justicia durante todo este tiempo.

“Debemos reivindicar su imagen como luchadora, pero no podemos dejar de lado su militancia contra el racismo. Algo que fue fundamental por todo lo que ella representó”, dice Bruna Stamato, activista afrofeminista brasileña e integrante del colectivo Passarinho, durante una reunión el domingo pasado en un café de la avenida Corrientes, en el centro de Buenos Aires, donde los integrantes del colectivo ultiman detalles de lo que será el acto de hoy 14 de marzo en el Obelisco y que llevará la siguiente consigna: “Florecer por Marielle Franco”.

Los homenajes a Marielle se replicarán por todo Brasil y por más de 15 países, así como se replicó su imagen desde el día que la mataron y como también se multiplicó su ejemplo de lucha. “Yo soy Marielle Franco: mujer, madre, negra y de la villa. Yo soy porque nosotras somos”, dijo en un video que se puede ver en su página web y fue parte de la campaña para legisladora en 2016.

Y lo que incomodó a lo más oscuro del poder político brasileño fue justamente eso, que una mujer con esas características y con ese origen haya decidido desear y luchar y se haya convertido en una  representante directa de distintos colectivos históricamente segregados. No pudieron tolerar que una mujer con su fuerza y su alegría haya dejado en claro que los negros, los villeros y las disidencias sexuales pueden tener su propia voz en los espacios de poder. Los asustó. Y si pensaron que matándola iban a terminar con eso, se equivocaron por completo. Porque así como el crimen de su amiga la llevó a ella a involucrarse políticamente, los balazos en la cabeza de Marielle hicieron que hoy algunas de sus asesoras hayan comenzado una carrera política y que miles de excluidos y excluidas tengan un ejemplo latente de que ellos mismos pueden pelear por sus derechos y por una sociedad más justa que los incluya.

 


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