Exilios trasandinos de ayer y de hoy

“Guardamos la ropita en el ropero,

pero no hemos deshecho las valijas del alma”

 Juan Gelman

 

 

Por Federico Frau Barros

 

En el horóscopo chino, el 73 es uno de los años del buey, el animal que simboliza la prosperidad, producto de un trabajo duro y estable. Dicen que los años del Buey no son los ideales para iniciar cambios, pero la historia sudamericana no parece prestarle mucha atención al horóscopo chino. En 1973 varios chilenos se vieron obligados a un cambio y con el golpe militar tuvieron que exiliarse en distintos países. Argentina fue uno de los destinos más buscados por su cercanía y por el momento político que atravesaba.

 

El 11 de marzo de ese año, el país trasandino también se encontraba frente a un cambio político importante. Héctor Cámpora, con su lema “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, se convertía en el nuevo presidente de los argentinos ya que al ex presidente, Juan Domingo Perón, le habían prohibido presentarse y así se le ponía fin al régimen militar autodenominado Revolución Argentina que gobernó durante casi siete años. La ceremonia de asunción contó con la presencia de Salvador Allende. Cuatro meses más tarde, Cámpora renunció para llamar a nuevas elecciones en las que se presentó Perón y obtuvo un rotundo triunfo con el 63 por ciento de los votos. Así, el 23 de septiembre, menos de dos semanas después del golpe de Augusto Pinochet, la Argentina parecía estar renaciendo y se veía como un destino promisorio para los chilenos que debían dejar el país.

 

“Pensamos que en este momento crucial de la humanidad, la Argentina, que despertó a la vida independiente, emancipando pueblos, no puede rehuir el destino histórico de encabezar las luchas por la liberación latinoamericana” dijo Cámpora en una exposición ese año ante los candidatos del Frente Justicialista de Liberación. La primavera camporista y el regreso de Perón, comparado con el proceso militar que atravesaba Chile, resultaban un panorama enormemente atractivo para los militantes políticos chilenos que se veían obligados a buscar nuevos destinos.

 

Desde su exilio en España, Perón había manifestado su apoyo hacia el proceso socialista chileno comandado por Allende y tiempo después, ya en Argentina, condenó el golpe de Estado de Pinochet al que calificó como “una tragedia para el continente”.

 

Tal vez la figura más emblemática de este exilio en masa hacia la Argentina durante el régimen de Pinochet haya sido la de Carlos Prats, Comandante en Jefe del Ejército chileno durante la presidencia de Allende, sucedido justamente por Pinochet. Tras el golpe, Prats se refugió en Argentina, donde aprovechó para redactar sus memorias sabiendo que su vida corría peligro como él mismo escribió  en su famosa “Carta a mis compatriotas”, firmada diez días antes de su asesinato. Prats contaba con la protección del mismo Perón. En la carta narró el encuentro que tuvo con el presidente argentino a quien describió como un ciudadano de América y un lúcido observador de la realidad latinoamericana. “Tuve el honor de recibir de él las mayores deferencias y -consciente de mi soledad y de mi situación personal- me brindó su apoyo para encontrar un trabajo decoroso que, en la actualidad, me permite subsistir”, cuenta en la carta incluida en el libro de sus memorias publicado por la editorial Pehuén.

Memorias,_Carlos_Prats

Menos de dos meses después de la muerte del líder argentino, Prats fue asesinado por un comando de la DINA, en coordinación con la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) liderada por José López Rega, Ministro de Bienestar Social durante la última presidencia de Perón.

 

El de Prats fue uno de los tantos casos de exiliados chilenos en la Argentina, número que aumentó como nunca entre 1973 y 1984, superando los 200 mil chilenos. La migración a Argentina es algo que se mantuvo una vez finalizada la dictadura de Pinochet, pero nunca a esa escala. Datos de 2005 de la Dicoex (Dirección para la Comunidad de Chilenos en el Exterior) indican que de un total de 857.781 chilenos que residen en el exterior, 429.708 lo hacen en Argentina. Los principales destinos donde se asentaron fueron Mendoza y Buenos Aires.

 

“El flujo de chilenos hacia la Argentina fue cambiando en su papel. De una migración fronteriza de demandas locales antes de los setenta, se convirtió en una migración política forzada a partir de 1973. Luego se tornó mayormente de carácter laboral hacia la década del ochenta, y finalmente el flujo se detuvo casi por completo en los noventa para tener un nuevo impulso de carácter educativo-cultural, aunque más leve en términos demográficos”, asegura la argentina Brenda Matossian, Doctora en Geografía e investigadora, en un artículo publicado en la revista Voces en el Fénix de la Universidad de Buenos Aires.

 

En la actualidad, la gran mayoría de los migrantes chilenos hacia Argentina son jóvenes que van a estudiar. La opción de una educación de calidad gratuita es muy atractiva y hasta las universidades privadas suelen tener aranceles mucho más bajos que cualquier universidad chilena. En algunos casos, quienes se van a estudiar regresan una vez terminados los estudios y en otros deciden seguir viviendo en Argentina después de formarse.

 

Constanza Martínez Quappe, nació y se crio en Santiago, tiene 29 años y actualmente vive hace seis años en el barrio de Almagro de la Ciudad de Buenos Aires donde tiene un emprendimiento de zapatos. “Vine a seguir estudiando Diseño de Vestuario pero me salí y terminé estudiando Diseño de Calzados aprovechando que hay educación gratis y de calidad. Me encontré con una cultura que ama bastante el producto nacional y tiene una mentalidad más abierta”, agrega Constanza respecto al panorama con el que se topó en Argentina.

 

La idea de un futuro con más oportunidades viene desde hace tiempo. Judith Jacobs tiene 70 años y vive en el partido de Moreno, en la Provincia de Buenos Aires. Judith recuerda cuando su abuelo se llevó a toda la familia a Argentina en el ´62 porque sufrían los pesares de cualquier familia pobre, y varios amigos y familiares que vivían en Argentina les aseguraban que allí tendrían mejores posibilidades.

 

Argentina es y ha sido históricamente un país muy receptivo. Actualmente tiene una población de poco más de 40 millones de habitantes de los cuales casi dos millones son inmigrantes y es, por lejos, el país sudamericano que más extranjeros tiene viviendo en su territorio.  

 

Hay cifras de distintos organismos en relación a la cantidad de chilenos en Argentina. Al ser consultada por cifras oficiales, la Embajada Chilena en Argentina informó que ellos no tienen una cifra exacta y que se manejan con un número que deviene del promedio entre los 400 mil que informa el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y los 300 mil que indica la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina (DNM) que daría un total 350 mil, número que estiman para las próximas elecciones presidenciales donde se implementará por primera vez en la historia en voto en el extranjero.

 

El último censo nacional argentino, realizado en octubre de 2010, determinó que vivían en ese país un total de 191.147 personas nacidas en Chile, radicadas mayoritariamente en las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Neuquén, Mendoza y Chubut. Datos de la ONU publicados en un estudio en 2015 aseguran que son 223.528 chilenos en argentina sobre un total de 288.73 chilenos repartidos por todo Sudamérica.

 

En 2005 se realizó  el Primer Registro de Chilenos en el Exterior donde se pudo establecer que el principal motivo señalado por los encuestados para emigrar fue el económico con un 40,1 por ciento, seguido por razones familiares con un 30,8, y las razones políticas alcanzan el 12,1. Actualmente se están procesando los datos del Segundo Registro de Chilenos en el Exterior que estará listo este año.

 

La unión de la comunidad chilena en el extranjero se ha visto muy favorecida por el advenimiento de las redes sociales. En facebook hay de todo, grupos para arrendar en conjunto, páginas de venta de productos chilenos y distintos grupos de chilenos residentes en distintas ciudades donde comparten experiencias, intercambian información y asisten a los recién llegados.

 

Angely Zambrano Retamales nació en Antofagasta, donde estudió psicopedagogía, trabajó en el Hogar de Cristo y fundó la ONG Alma de Barrio donde recuperaban espacios abandonados para los ciudadanos. Angely tiene 29 años y actualmente vive en Argentina hace cuatro donde estudia literatura. Da clases particulares de literatura, apoyo escolar y realiza informes psicopedagógicos de manera particular. “Algo que me llamó la atención es que en Chile cuando salía de la universidad había puras casas comerciales ofreciéndome tarjetas y aquí en Argentina estaban todos los puestos de las agrupaciones políticas”, dice Angely.

Angely Zambrano Retamales

“Yo creo que para los jóvenes de hoy, Buenos Aires sigue siendo enormemente atractiva. Es un faro cultural muy determinante en América Latina. Sigue siendo una ciudad cosmopolita, llena de contradicciones y con gente mundana, cosmopolita, divertida y generosa. Yo me doy cuenta que hay muchos jóvenes de Chile que miran con ojos fascinados la posibilidad de venir a Buenos Aires. Los que no la conocen para conocerla, y los que ya la conocen para venir a probar suerte”, cuenta el actor Patricio Contreras que vino a Buenos Aires en el `75 con el grupo de teatro Ictus y que luego del gran éxito que tuvieron con la obra Tres noches de un sábado, le ofrecieron varios trabajos y decidió quedarse a vivir en Argentina. En el ´76 cuando se produjo el golpe militar en Argentina pensó en irse del país pero ya era tarde, se había enamorado y como él mismo cuenta, el amor fue más fuerte.

 

En algunos casos la migración no se da ni por motivos políticos ni por búsquedas profesionales ni de mejores propuestas educativas. El amor suele ser una causa que se repite bastante. Claudia Retamales Aguayo, nació en Arica, tiene 39 años y hace once vive en Córdoba. Ella conoció al hombre de su vida, un argentino de la ciudad de Córdoba, y no dudó en irse a vivir con él. Luego, en Córdoba, empezó a juntarse con otros chilenos y al tiempo decidió armar un grupo en facebook llamado Chilenos en Córdoba donde comparten información sobre las carreras universitarias y hospedajes. La comunidad virtual fue creciendo y se convirtió en algo vivencial. Para las fiestas patrias chilenas y los partidos de La Roja suelen juntarse a comer y celebrar.

 

Marco Antonio Benavides, tiene 32 años, vivió seis años en Argentina y es el creador del grupo de facebook Chilenos en Buenos Aires que tiene más de 13 mil usuarios. “Producimos bandas chilenas, conseguimos bares para ver los partidos de la selección y organizamos actividades de integración en parques. Somos como un puente porque cuando la embajada o el consulado realizan un evento o tienen alguna información importante, la filtran con nosotros que nos encargamos de compartirla y así se viraliza”, cuenta Marco.

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Las redes también han sido útiles tanto para encontrarse a tomar algo y compartir una charla con algún dejo de nostalgia como también para agruparse políticamente. En 2011, en paralelo con las movilizaciones estudiantiles llevadas a cabo en Chile, se gestó en Argentina la Asamblea de Estudiantes Chilenos Exiliados por la Educación. Ese mismo año nacía en la capital de la provincia de Córdoba Agrupación Cultural de Chilenos en Córdoba. “Nos reuníamos para manifestar nuestro descontento con la situación en la educación en Chile, además de manifestar nuestro apoyo a quienes estaban in situ luchando por nuestros derechos”, cuenta Javiera Lineros, una de sus fundadoras, quien no duda en aclarar que ella y muchos chilenos más se consideran exiliados por el sistema educativo.

 

Quizás por la cercanía, los chilenos que viven en Argentina siempre han seguido conectados con su patria por distintas razones. Así como sucede actualmente con estos casos en los que batallan por las mismas causas que lo hacían en Chile, en tiempos de dictadura esto también sucedía. Pedro Sepúlveda, actualmente vive en la Provincia de Córdoba y trabaja como artesano. A sus 17 años, cuando comenzaba a militar en la Juventud Comunista, cruzó la cordillera en el `73 junto con su hermano Enrique, un dirigente regional del Partido Comunista y se radicó en Mendoza. Con el tiempo fueron reuniéndose con más compatriotas para llevar a cabo acciones frente a la dictadura de Pinochet. “En ese tiempo en Chile había mucha resistencia frente a la dictadura y por eso era muy importante lo que pudiéramos hacer nosotros desde Argentina para visibilizar la situación”, dice Pedro sobre la asociación que armaron en el `84 que se llamó Chile Democrático y que tuvo miembros en todas las provincias argentinas.

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El exilio tiene dos caras, el destierro del propio hogar y la llegada a un lugar por conocer, ninguna de las dos es fácil. Muchos exiliados coinciden en que uno nunca debe olvidar su condición de exiliado. Una manera de no olvidarlo tal vez sea mirar siempre hacia adelante para no dar el brazo a torcer a quienes forzaron esos exilios y que las luchas no se conviertan en simples recuerdos de épocas añoradas. Tal vez esa receta no debiera aplicarla solamente el que sufrió un exilio político y pueda ser útil para cualquiera que le toque afrontar un camino con adversidades. Caminar hacia adelante a pesar del sufrimiento, como lo hacen los bueyes, esos toros que siguen caminando luego de que los castran.

 

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