Diego Milito: “Es difícil explicar que una calle junto al estadio lleve mi nombre”

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Por Federico Frau Barros

 

Es una mañana de huelga de trabajadores en Buenos Aires y Diego Alberto Milito (Bernal, 1979) está desde temprano en el club que, como él mismo dice, es su casa. Acaba de terminar la sesión de fotos con la plantilla de Racing Club que fue campeón del fútbol argentino. Mañana será festivo por el día de los trabajadores y él estará nuevamente aquí, porque se agendó algunas reuniones y porque “siempre hay cosas por hacer” para que su querido Racing -que ganó el torneo argentino hace algunas semanas y atraviesa uno de los mejores momentos institucionales de las últimas décadas- se convierta en un club modelo como él se propuso cuando asumió el cargo de secretario técnico en diciembre de 2017.

El Príncipe está nuevamente en el club que lo vio nacer, del que fue parte de los tres títulos que ganó en este siglo y donde es ídolo total. Se sienta con el torso erguido hacia adelante, como si estuviera preparado para cabecear en el área. Mientras bebe un vaso de agua contesta cada pregunta con calma sin quitarse la chaqueta que usó para la sesión de fotos, sin gesticular con las manos. Concentrado, sin prestar atención a su teléfono que suena varias veces durante la charla y al que él ni siquiera mira, Diego Milito tiene sus ojos celestes color Racing siempre apuntando hacia lo que tiene por delante.

Hace poco dijiste que querías hacer de Racing un club con estándares europeos. ¿Cuál es hoy tu función en el club?
La idea básica era tratar de profesionalizar un área que no estaba tan naturalizada. Una secretaría técnica que tuviera un conocimiento amplio de todos los jugadores de Sudamérica. Ese es el trabajo que nosotros hacemos y que en Europa no se extrañarán porque es lo que hace la mayoría de los clubes. Tener pleno conocimiento del mercado y a partir de ahí charlas constantes con los entrenadores, planificar, ver qué es lo que se necesita, qué puestos hay que reforzar y qué estilo de jugador. Obviamente, mirando nuestras inferiores porque nosotros no dejamos de ser un país exportador y necesitamos sacar jugadores de nuestras juveniles que es lo que también nos hace poder competir, porque a nivel económico es muy difícil. Entonces siempre estamos tratando de ver si el jugador que estamos necesitando no lo tenemos ya en nuestra casa. El trabajo es básicamente ese, tratar disminuir el margen de error o ampliar el margen de acierto, como lo quieran llamar. Tenemos varios scouts que tienen conocimiento de todas las ligas de Sudamérica.

¿Tú diriges a los ojeadores? ¿Cuántos trabajan en la secretaría?
Yo, como secretario técnico, estoy a cargo de los scouts y decido qué campeonatos y qué ligas vemos. Hoy tenemos cuatro scouts y también participa el coordinador de inferiores, con el que tenemos un diálogo permanente.

¿Con la inminente profesionalización del fútbol femenino argentino, las futbolistas están en la órbita de la secretaría?
Ahora se está evaluando. Es algo que viene creciendo, hoy todos los clubes lo tienen, es una iniciativa que impone también FIFA y que me parece bárbaro y lo celebro. Estamos viviendo una época en la que la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, el fútbol femenino ha crecido mucho como deporte, es atractivo y eso está muy bien. Como todo proceso necesita tiempo y hay que ver de qué manera se va profesionalizando, porque además después vendrán las divisiones inferiores y así se irá desarrollando con el tiempo algo. Y seguramente nuestra secretaría técnica dará una mano y se involucrará en lo que sea fútbol femenino.

En una entrevista dijiste que te fue inspirador el trabajo de Monchi. ¿Tuviste la oportunidad de conocerlo?
No lo conocí, leí su libro que me pareció muy interesante y comparto muchas cosas que él volcó allí. Conozco su metodología por haber charlado con gente allegada a él y además porque su trabajo en el Sevilla está a la vista y me parece que fue muy profesional.

Parece que le agarraste la mano rápido al puesto porque los refuerzos de Racing fueron todos fundamentales para el título.
Obviamente que uno cuando va a buscar un jugador trata de tener todo contemplado, de haberlo visto muchas veces en distintos contextos. Pero nunca vas a saber cómo reacciona en tu contexto. Entonces ahí es donde está el pequeño margen de error.  Porque podés verlo competir en un montón de circunstancias, pero la única verdad es cuando viene y se calza la camiseta de Racing y rinde o no. Y eso lo sabes únicamente cuando viene y lo hace. Entonces ese margen de error está siempre. Haciendo un seguimiento, preguntando, llamando, el margen de error disminuye. No es que uno sea Einstein, ni mucho menos. Esto lo hacen muchos clubes.

En el caso de este Racing campeón, también teníamos un buen grupo que venía del semestre anterior donde cada jugador que llegó fue muy bien recibido y se acopló rápidamente. El entrenador tiene mucho que ver en esto. La clave del éxito fue que desearon mucho el campeonato y las derrotas los fortalecieron. La eliminación de la Copa Libertadores a manos de River, paradójicamente, tal vez nos hizo bien también. Nos hizo más fuertes y nos permitió ir convencidos detrás del objetivo. Básicamente creo que el éxito de esta campaña tiene que ver con el trabajo profesional que se hizo.

Por estos días, su Racing dejó fuera de la Copa de la Superliga a Estudiantes de La Plata, el equipo que dirige su hermano Gabriel.¿Se pican entre hermanos?
Lo llamé después del partido, pero no para burlarme de él, conversamos sobre el juego. Pareciera que para los hermanos Milito el destino estaba marcado en los orígenes y pasiones de las familias de sus padres. En la familia de Mirta Elizari, la madre, todos eran hinchas de Independiente y en la del padre, Jorge Milito, de Racing. Ambos hijos son ídolos de los dos equipos de la ciudad de Avellaneda, fronteriza con la ciudad de Buenos Aires, y recientemente declarada por la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados argentina como la “Capital nacional del fútbol”. Gabriel es quizás el máximo referente de Independiente de este siglo y Diego de Racing.

El linaje sigue, el hijo de Diego juega en las inferiores de Racing y el de Gabriel en las de Independiente. Los ancestros de los hermanos Milito también marcaron sus pasos por Europa. Los abuelos por parte de madre eran de origen español y por parte de padre, italianos. Y fue en Italia donde Diego vivió el mejor momento de su carrera, allí fue ídolo del Genoa y del Inter de Milán donde logró un histórico triplete. Y en España jugó en el Zaragoza con Gabriel, quien también pasó por el Barcelona de Rijkaard y luego por el de Guardiola.

(Entrevista completa en el último número de la revista Líbero)

 

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